Autor/a: Antonio Santa Ana
N° de págs: 134
Sinopsis:La trama de la historia se basa en un joven que vive
en San Isidro y que esta a punto de viajar a Estados Unidos. Antes de terminar
de preparar sus valijas, narra como debió enfrentar el tenso clima familiar que
vivió desde que tenía 5 años, cuando Ezequiel, su hermano mayor, se va de casa
con 18 años tras una violenta discusión. Sus padres nunca quisieron hablar de
ese tema, hasta que se enteran que su hermano tiene Sida. En lo que serán sus
últimos meses de vida, mientras su familia niega la enfermedad de Ezequiel y
las relaciones se tensan, entre ambos hermanos encarnan una profunda relación,
mientras Ezequiel alivia sus frustraciones y depresión por su enfermedad en el
cuidado de Sacha, su perro de raza siberiano.
Opinión:No
sé muy bien como comenzar a escribir esta reseña sin involucrar mis
sentimientos al respecto. Primero decir que guauu esta es una excelente
historia, ya sé que a lo mejor lo consideren un libro muy simple para comenzar
escribiendo en este blog, pero la verdad es que a mí me fascina completamente.
Este libro a pesar de ser tan cortito creo que es capaz de
llegarle a cualquiera, si bien la lectura de este es muy simple y su
trama es muy fácil de comprender, no quita que nos cuestionemos el hecho de que
dentro de esta sociedad, que a pesar de que se supone que vamos evolucionando
día tras día con la capacidad de ampliar nuestra mente, exista muchísima
discriminación entre nosotros mismos y que a pesar de que cada día
se emiten un sinfín de campañas que lo que buscan es informarnos más para
evitar que la gente se sienta intimidada con respecto a lo que muchas veces
desconocen, es decir por aquellos que sufren alguna enfermedad que
provoque desconcierto, estas no sean suficiente para hacerle comprender a las
personas que todos somos iguales de una u otra manera y que no hay razón alguna
para temerle a lo desconocido.
“La gente le tiene miedo a lo que no entiende. Si la
sociedad margina a los que son diferentes, qué destino puede tener un perro que
tiene las orejas un poco más grandes”
En este libro la discriminación ya sea por la familia del
protagonista, como por amigos u otros se ve reflejada a través de los ojos del
hermano de Ezequiel.
"Lo único que realmente tiene importancia, es que me voy a
morir, que no sé cuánto tiempo de vida tengo. Y que por más que viva
eternamente nunca voy a poder tener una vida normal"
Este último posee una perrita siberiana llamada Sacha que lo
acompaña hasta las últimas instancias, es aquí en el momento en que
menciono a la perrita, donde mi objetividad se va a las nubes, ya
que es ella la “única” dentro de la historia que es capaz de ver a Ezequiel
como en realidad es.
“Hay un cierto aire de verdad en los ojos de los perros siberianos,
como si supieran nuestros secretos”
Creo que no es necesario mencionar, pero aún así lo haré, que
este libro está más que recomendado para todo tipo de edad (al menos eso
pienso yo ), a mí me fascina, porque nos hace darnos cuenta lo valiosa que es
la vida no tan solo la vida propia, sino que la vida de la persona que tienes a
tu lado y que sin importar de lo que padezca es importante no dejarte intimidar
y darte la posibilidad de permanecer junto a ella.
Les dejare una frase que a mi simplemente ME ENCANTA ¡! Siento que
es tan verdadera, tan real, y es lo que siento cada vez que veo a mi perrito :D,
esa pureza con la que te miran, creo que después de todo es verdad lo que
dicen, que un perro siempre te mirara por quien eres…
“Uno de los motivos por los que quiero tanto a este perro es por
sus ojos. Desde que estoy enfermo la gente me mira de distintas maneras.
En los ojos de algunos veo temor, en los de otros intolerancia. En los de la
abuela veo lástima. En los de papá enojo y vergüenza. En los de mamá miedo y
reproche. En tus ojos curiosidad y misterio, a menos que creas que mi
enfermedad no tiene nada que ver con que estemos juntos en este momento. Los
únicos ojos que me miran igual, en los únicos ojos que me veo como soy, no
importa si estoy sano o enfermo, es en los ojos de mi perro. En los ojos de
Sacha”.

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